El 'fracking', una energía polémica pero no sujeta a guerras
- La excavación puede llegar a tener una profundidad de 5.000 metros
- Uno de los principales peligros es la contaminación de acuíferos
- En Cantabria o La Rioja se ha prohibido la práctica del 'fracking'
- No obstante, se postula como alternativa al petróleo y al gas natural
En los últimos años ha crecido la polémica en torno al 'fracking' o
fracturación hidráulica. Una técnica de extracción de recursos
energéticos muy popular en Estados Unidos pero que tiene como
contrapartida grandes riesgos medioambientales según las organizaciones
ecologistas.
El principal motivo del éxito de la fracturación hidráulica reside en que se postula como una alternativa de los recursos convencionales: el gas natural y el petróleo. Recursos situados en su mayoría en países con un alto nivel de conflictividad, como en el caso de Siria.
Mientras los países desarrollados ven una manera de sacar provecho y autoabastecerse, pese a la menor calidad de estos yacimientos conocidos como 'no convencionales', las organizaciones ecologistas luchan porque se frene este método de extracción. Un debate que recientemente se ha asentado en España al comenzar las primeras exploraciones en Castilla y León o Asturias.
Y es que, pese a encontrarse aún en fase de investigación, ya son dos autonomías, ambas del PP, las que han legislado en contra del 'fracking' al considerarlo peligroso para el medioambiente y las personas: Cantabria y La Rioja. Así, las comunidades autónomas conforman la más poderosa barrera de la fracturación hidráulica en España.
Para poder llegar a estos poros se realizan grandes perforaciones que alcanzan profundidades de hasta 5.000 metros. Una vez se ha excavado en vertical, comienza una prolongación del pozo en horizontal. Es entonces cuando se llega a la veta de la roca de dónde se extraerá el gas.
A través de esta estructura se inyectan dos elementos: agua con arena (u otro apuntalante) y una serie de aditivos químicos. Son estos últimos los que más preocupan a organizaciones ecologistas como Greenpeace.
Asimismo, la siguiente fase del proceso, conocida como 'retorno', también es señalada como factor de riesgo. La introducción de la mezcla mencionada, a gran presión, fractura la roca y hace que se libere el gas. Éste asciende a la superficie junto a los aditivos, minerales o líquidos existentes en la roca. La propia compañía BNK Petroleum apunta en su página web que por esta razón "el agua de retorno se debe gestionar de manera responsable."
No obstante, sí se postula como una opción rentable en comparación con los precios que hoy día se pagan en Europa.
"El coste del gas es solo una parte del precio de la factura al consumidor final" sostiene Alejandro Alonso. Y es que, Europa deberá seguir pagando los "peajes al transporte y la distribución", que genera que la reducción en los precios no sea comparable a la de Estados Unidos dónde los yacimientos son abundantes. La consultoría CERA lo cifra en un 15% menos.
Por su parte, la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes
(FUCI) cree que, de hallarse yacimientos suficientes en España,
supondría un abaratamiento sustancial. Este hecho sería positivo frente
al "déficit energético" y la "fuerte inversión en renovables" que "ha
hecho que el precio de la energía en nuestro país se dispare".
"No es previsible que este fenómeno de bajada de precio tenga lugar en Europa, al menos en los próximos años" aseguran desde la CNE. Una realidad fomentada por dos razones: la oposición social en Europa (Francia y Bulgaria ya lo han prohibido) y la menor cantidad de recursos que existen en el viejo continente.
La propia plataforma Shalegas apunta a que no será "una panacea ni hará que España sea autosuficiente". El valor que tiene para la economía es "compensar el declive del gas convencional", tal y como ha informado la Comisión Europea. Esto es, "se mantendrá el 60% en el nivel de dependencia en vez de aumentar al 80% en 2030" señala.
No obstante, "pasarán algunos años hasta tener una producción sensible y algunos más para que los parámetros de producción y consumo se aproximen" establece Ángel Cámara, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Centro.
Es por ello por lo que las organizaciones ecologistas luchan contra el 'fracking'. Otros peligros que se corren con este proceso es el posible ascenso en el 'retorno' de sustancias radioactivas o metales pesados perjudiciales para la salud. A ellos se suma la liberación de gas metano a la atmósfera. Este elemento es incluso más nocivo que el dióxido de carbono. Estos peligros también son mencionados por la Comisión Nacional de Energía.
Del mismo modo, Greenpeace en su informe sobre el 'fracking' denuncia la contaminación acústica, ya que las instalaciones para la fracturación hidráulica realizan estas operaciones durante meses, las 24 horas del día. De nuevo, los principales afectados son los núcleos de población cercanos a las prospecciones.
En España, FACUA se proclama en contra de esta práctica por las consecuencias medioambientales mientras que FUCI ve una posibilidad de mejora en el consumo de energía en el país, eso sí "cumpliendo toda la normativa medioambiental y poniendo toda la seguridad posible en el proceso".
Este resultado significaría que España sigue en una situación de vulnerabilidad y dependiente de otros países ricos en este recurso. Una realidad que no le permitiría valerse del nuevo sistema de explotación.
Sin embargo, y pese a que en Estados Unidos lleva empleándose desde 1949, es un proyecto novedoso en el territorio español. Tanto es así, que el Gobierno llevó en febrero al Consejo de Ministros una reforma de la Ley General de Hidrocarburos de 1998 que incluye una normativa específica para el 'fracking'.
Por el momento,"todos los permisos concedidos son para investigación y, por tanto, se encuentran en una fase muy preliminar"
asegura Ángel Cámara, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas
del Centro. Las zonas más interesantes para compañías como BNK
Petroleum o Shale Gas se encuentran en Asturias, País Vasco (dónde los
sondeos van más avanzados), Cantabria o Castilla y León.
No obstante, la fracturación hidráulica encuentra aquí una nueva barrera en algunos casos puesto que autonomías como Cantabria o La Rioja lo han prohibido. Y es que la normativa general establece que, siempre y cuando se respeten los reglamentos estatales, serán las Comunidades Autónomas las que decidan si permitirlo o no.
De hecho, las autonomías mencionadas, ambas gobernadas por el PP, ya han legislado en contra de la fracturación hidráulica. Consideran que esta práctica puede traer consecuencias enormemente negativas para el medioambiente y los ciudadanos. Una determinación que se convierte así en un factor fundamental en el desarrollo del 'fracking' en España.
El principal motivo del éxito de la fracturación hidráulica reside en que se postula como una alternativa de los recursos convencionales: el gas natural y el petróleo. Recursos situados en su mayoría en países con un alto nivel de conflictividad, como en el caso de Siria.
Mientras los países desarrollados ven una manera de sacar provecho y autoabastecerse, pese a la menor calidad de estos yacimientos conocidos como 'no convencionales', las organizaciones ecologistas luchan porque se frene este método de extracción. Un debate que recientemente se ha asentado en España al comenzar las primeras exploraciones en Castilla y León o Asturias.
Y es que, pese a encontrarse aún en fase de investigación, ya son dos autonomías, ambas del PP, las que han legislado en contra del 'fracking' al considerarlo peligroso para el medioambiente y las personas: Cantabria y La Rioja. Así, las comunidades autónomas conforman la más poderosa barrera de la fracturación hidráulica en España.
¿En qué consiste?
El 'fracking' es un método que se utiliza para llegar a una serie de poros y fisuras en la roca, dónde reside el gas pizarra o gas esquisto.Para poder llegar a estos poros se realizan grandes perforaciones que alcanzan profundidades de hasta 5.000 metros. Una vez se ha excavado en vertical, comienza una prolongación del pozo en horizontal. Es entonces cuando se llega a la veta de la roca de dónde se extraerá el gas.
El 'fracking' es la técnica que se emplea para extraer el gas esquisto o gas pizarra
Asimismo, la siguiente fase del proceso, conocida como 'retorno', también es señalada como factor de riesgo. La introducción de la mezcla mencionada, a gran presión, fractura la roca y hace que se libere el gas. Éste asciende a la superficie junto a los aditivos, minerales o líquidos existentes en la roca. La propia compañía BNK Petroleum apunta en su página web que por esta razón "el agua de retorno se debe gestionar de manera responsable."
¿Pagaremos menos en la factura del gas?
Alejandro Alonso, subdirector de Mercado de Gas de la Comisión Nacional de Energía, asegura que "la producción de gas esquisto es más cara que la de un yacimiento convencional terrestre". Desde el Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Centro confirman que será "mucho más en un país como España" debido a "la falta de equipamiento y tecnología propia".No obstante, sí se postula como una opción rentable en comparación con los precios que hoy día se pagan en Europa.
"El coste del gas es solo una parte del precio de la factura al consumidor final" sostiene Alejandro Alonso. Y es que, Europa deberá seguir pagando los "peajes al transporte y la distribución", que genera que la reducción en los precios no sea comparable a la de Estados Unidos dónde los yacimientos son abundantes. La consultoría CERA lo cifra en un 15% menos.
No se prevé que en Europa exista un ahorro en la factura tan elevado como el de EEUU
"No es previsible que este fenómeno de bajada de precio tenga lugar en Europa, al menos en los próximos años" aseguran desde la CNE. Una realidad fomentada por dos razones: la oposición social en Europa (Francia y Bulgaria ya lo han prohibido) y la menor cantidad de recursos que existen en el viejo continente.
La propia plataforma Shalegas apunta a que no será "una panacea ni hará que España sea autosuficiente". El valor que tiene para la economía es "compensar el declive del gas convencional", tal y como ha informado la Comisión Europea. Esto es, "se mantendrá el 60% en el nivel de dependencia en vez de aumentar al 80% en 2030" señala.
No obstante, "pasarán algunos años hasta tener una producción sensible y algunos más para que los parámetros de producción y consumo se aproximen" establece Ángel Cámara, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Centro.
Riesgos que afectan a los hogares
En Estados Unidos ya han comenzado las protestas ante las filtraciones a los acuíferos que se han producido por esta técnica. Muchos hogares han visto como el agua que llegaba a sus casas estaba contaminada.Es por ello por lo que las organizaciones ecologistas luchan contra el 'fracking'. Otros peligros que se corren con este proceso es el posible ascenso en el 'retorno' de sustancias radioactivas o metales pesados perjudiciales para la salud. A ellos se suma la liberación de gas metano a la atmósfera. Este elemento es incluso más nocivo que el dióxido de carbono. Estos peligros también son mencionados por la Comisión Nacional de Energía.
Del mismo modo, Greenpeace en su informe sobre el 'fracking' denuncia la contaminación acústica, ya que las instalaciones para la fracturación hidráulica realizan estas operaciones durante meses, las 24 horas del día. De nuevo, los principales afectados son los núcleos de población cercanos a las prospecciones.
En España, FACUA se proclama en contra de esta práctica por las consecuencias medioambientales mientras que FUCI ve una posibilidad de mejora en el consumo de energía en el país, eso sí "cumpliendo toda la normativa medioambiental y poniendo toda la seguridad posible en el proceso".
Al Gobierno le preocupa que no haya nada
El ministro de Industria, José Manuel Soria, afirmó hace unos días en el XXVII Encuentro de las Telecomunicaciones que la principal preocupación del Gobierno es que en las investigaciones que han comenzado en España se determine que "ni hay petróleo ni hay gas".Este resultado significaría que España sigue en una situación de vulnerabilidad y dependiente de otros países ricos en este recurso. Una realidad que no le permitiría valerse del nuevo sistema de explotación.
Sin embargo, y pese a que en Estados Unidos lleva empleándose desde 1949, es un proyecto novedoso en el territorio español. Tanto es así, que el Gobierno llevó en febrero al Consejo de Ministros una reforma de la Ley General de Hidrocarburos de 1998 que incluye una normativa específica para el 'fracking'.
En España, son las autonomías las encargadas de decidir si permitir o no el 'fracking'
No obstante, la fracturación hidráulica encuentra aquí una nueva barrera en algunos casos puesto que autonomías como Cantabria o La Rioja lo han prohibido. Y es que la normativa general establece que, siempre y cuando se respeten los reglamentos estatales, serán las Comunidades Autónomas las que decidan si permitirlo o no.
De hecho, las autonomías mencionadas, ambas gobernadas por el PP, ya han legislado en contra de la fracturación hidráulica. Consideran que esta práctica puede traer consecuencias enormemente negativas para el medioambiente y los ciudadanos. Una determinación que se convierte así en un factor fundamental en el desarrollo del 'fracking' en España.
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