http://www.libremercado.com/2015-06-19/el-fracking-en-eeuu-resiste-la-guerra-de-precios-a-golpe-de-eficiencia-1276550624/ La agresiva
"guerra de precios" desatada desde 2014 en el mercado del petróleo fue
interpretada por numerosos analistas como el principio del final del fracking. Estas voces argumentaban que los productores de Estados Unidos no serían capaces de competir con países como Arabia Saudí a lo largo de un periodo prolongado.
Sin embargo, el paso del tiempo parece haberle dado la razón a
quienes confiaban en la capacidad de resistencia de aquellos pozos en
los que la técnica de la fracturación hidráulica ha disparado la
producción de petróleo en los últimos años.
Menos pozos, más productividad
Cierto es que el número de explotaciones activas ha experimentado una
caída significativa desde que se desató la "guerra de precios"; sin
embargo, la producción no se ha resentido y ha seguido creciendo
intensamente.
En concreto, aunque el número de pozos activos ha bajado de 1.600 a 600 en poco más de un año, el número de barriles producidos cada día ha pasado de 6 millones a comienzos de 2013 a 9 millones a mediados de 2015.
La apuesta de los países de la OPEP, con Arabia Saudí a la cabeza,
pasaba por mantener su ritmo de producción, bajo el convencimiento de
que EEUU no podría adaptarse a un escenario de precios bajos en el
crudo.
Los saudís partían de que un precio de 80 dólares por barril sería
suficiente para romper la resistencia de los productores
estadounidenses. Sin embargo, el ajuste ha sido mucho mayor de lo que
anticipaba el bloque de la OPEP.
Por ejemplo, el coste de extracción de cada pozo se ha reducido de forma acelerada, pasando en apenas un año de 4,5 a 3,5 millones de dólares,
tal y como revelan las cifras de Statoil. Este tipo de dinámicas hace
que el "fracking" estadounidense sea capaz de aguantar en niveles de 60 o
50 dólares por barril.
Cuando una localidad de Texas, en
Estados Unidos, votó a favor de prohibir la fracturación hidráulica
(fracking) en sus límites urbanos, el hecho causó controversia en el
estado petrolero.
Pero la respuesta de la cámara legislativa del
estado y de las empresas de energía que operan en el territorio ha hecho
que los residentes de Denton se planteen hasta qué punto se respeta su
voluntad.
EE.UU. podría lograr la autosuficiencia
energética en 2035 gracias al fracking, según la Agencia Internacional
de Energía.
La fracturación hidráulica se reanudó en la zona y de nuevo empezaron las protestas.
Hace meses, Denton se convirtió en la primera ciudad de Texas que prohibía el fracking en sus límites urbanos.
El
fracking es un método de extracción de gas o petróleo de esquisto, un
tipo de hidrocarburo no convencional que está atrapado en capas de roca,
a gran profundidad.
Luego de perforar hasta alcanzar la roca de
esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con
aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar el gas
metano.
Cuando el gas comienza a fluir de regreso lo hace con parte del fluido inyectado a alta presión.
Esta técnica ha sido responsable sido del boom de producción
energética que se ha dado en los últimos años en Estados Unidos, aunque
también es objeto de grandes protestas por parte de grupos
medioambientales. Lea también: Qué es el fracking y por qué genera tantas protestas
Pozos demasiado cercanos
Si
bien esta zona de Texas está acostumbrada al petróleo y a su
explotación, la lucha contra el fracking fue impulsada por la proximidad
de los pozos a las áreas residenciales.
"Hay casi 300 pozos en
los límites de la ciudad de Denton, pero este vecindario está atrapado
entre dos zonas de pozos de gas", explica Adam Briggle, residente de
Denton y profesor de estudios medioambientales en la Universidad del
Norte de Texas.
"Cuando vimos lo cerca de las casas que estaban
perforando, nos dimos cuenta de que teníamos que cuidarnos los unos a
los otros", agrega.
Adam Briggle formó parte de la iniciativa de algunos residentes de Denton para prohibir el fracking.
Los activistas decidieron
recurrir a las urnas. Recogieron las suficientes firmas para que se
votara sobre el veto al fracking en la ciudad y desafiaron a grandes y
poderosas empresas energéticas de Texas.
"Nos atacaron como
pudieron, pero cuanto más se esforzaron en convertir esto en una lucha
política, más se volvió contra ellos", relata Briggle.
En
noviembre del año pasado, Denton votó claramente a favor de la
prohibición del fracking y la perforación se frenó de inmediato.
"Lo sentimos como una reivindicación, como una señal de que la democracia de base todavía funciona en este país", añade Briggle.
Demanda inmediata
No todo el mundo pensó lo mismo.
Al día siguiente, se presentaron dos demandas en Austin, la capital del estado.
"Lo
que estaba en juego eran los derechos de esas familias, los
propietarios mineros, a quienes se les estaba negando acceso a su
propiedad, algo que está protegido por la constitución de Estados
Unidos", señala Todd Staples, presidente de la Asociación Texana del Gas
y el Petróleo.
Todd Staples sostiene que Denton se excedió al vetar el fracking totalmente.
"Nuestros técnicos estaban
dispuestos a cooperar para encontrar soluciones, pero el camino que tomó
Denton era insostenible", considera.
Staples fue uno de los que
hizo presión no sólo para revocar el veto en Denton, sino también para
asegurar que una prohibición de este tipo no se dé nunca más en ningún
lugar en Texas.
Y obtuvo lo que quería.
El pasado mayo, el estado aprobó una ley que, en esencia, prohíbe los vetos al fracking.
Lea también: 7 temores sobre el fracking: ¿ciencia o ficción?
Una revolución energética
Sin duda la fracturación hidráulica ha revolucionado la industria energética en esta zona.
Pero
persisten algunas preguntas sobre el impacto medioambiental y la
molestia que suponen los pozos de perforación cerca de áreas
residenciales. Eso es lo que llevó a los residentes de Denton a
movilizarse.
En una zona de pozos en una colina justo a las afueras, se ha colocado una barricada alta.
Sólo días después de que fuera revocado el veto, camiones y maquinaria pesada estaban de vuelta en el lugar.
En
nuestras conversaciones con los residentes quedó claro que no se oponen
al fracking en sí, sino a cómo se hace en esta localidad.
"No
estoy totalmente en contra del fracking. Simplemente creo que deberían
tener más consideración y tener más en cuenta a las personas que ya
estaban allí antes", indica una mujer que no quiso dar su nombre pero
que es una de las vecinas más cercanas al lugar de perforación.
Decepción con las autoridades
También
hay una sensación generalizada de que tanto las empresas energéticas
como los políticos que apoyaron el fracking se comportaron de manera
arrogante.
"La gente nos intentó etiquetar como locos
medioambientalistas", lamenta Dwight Jillik, que vive cerca de una zona
de fracking con su esposa y sus dos hijos.
"Pero el tema movilizó a la comunidad de una forma que no tiene nada que ver con ideas de izquierdas, derechas o moderadas".
Dwight Jillik opina que el tema es personal, no politico.
Jillik dice que a las empresas simplemente "les importaba un comino".
"Nadie nos devolvió las llamadas ni contestó nuestras cartas donde expusimos nuestras inquietudes sobre el fracking".
Texas
es un estado que tiene la fama de respaldar el control local. Muchos
residentes de Denton están enfadados por ver que, pese a su voto, se
reanudó la fracturación hidráulica.
Staples alega que el voto para prohibir el fracking en Denton estuvo basado en visiones alarmistas.
"Los
que se oponen a la industria del petróleo y el gas dijeron que la
calidad del agua se ve afectada así como la calidad del aire y dieron
información errónea sobre lo que estaba pasando", asegura.
Para
muchos de aquellos que estaban motivados por inquietudes
medioambientales, como Adam Briggle, el desarrollo de los
acontecimientos no hizo más que añadir más fuego a su ira.
Perforadoras tradicionales y de fracking son un paisaje común en algunas zonas de Texas.
"Creo que lo más importante
ahora no es cuáles son las reglas sino quién las establece", subraya
Briggle, quien añade que la nueva ley les quita poder a las comunidades
de Texas.
Poco después de nuestra conversación con él, Adam Briggle fue detenido por bloquear la entrada a un lugar de fracking.
Ahora
ya está en libertad, pero dice que es difícil divisar qué caminos les
quedan a él y a quienes no quieren el fracking cerca de sus casas.
La última revolución energética, el fracking,
está permitiendo a Estados Unidos elevar sus niveles de producción de
petróleo a unas cotas no vistas desde la década de los 80 y a recortar
su dependencia de las importaciones de combustible para abastecerse.
Según
los datos publicados por la Administración de Información de Energía
(AIE), dependiente del Departamento de Energía, la producción de crudo
de EEUU repuntó la pasada semana a su mayor nivel desde mayo de 1989. En
concreto, se incrementó en 124.000 barriles diarios, el 1,6% más, hasta
los 7,745 millones de barriles al día.
Gracias al fracking
Esta subida está directamente relacionada con la actividad en los yacimientos estadounidenses de shale gas o gas de esquisto y shale oil
o petróleo ligero. Las reservas generadas en dos de las tres
principales zonas de extracción, Bakken (Dakota del Norte) y Eagle Ford
(Texas), han contribuido de manera importante en el hecho de que EEUU se
haya convertido en el principal exportador de combustibles refinados
(lo que incluye gasolina y diésel) del mundo. Solo el estado de Texas generó una media de 2,575 millones de barriles al día en junio, de acuerdo con la AIE, una cifra que la sitúa por delante de siete de los países miembros de la OPEP.
"Es sorprendente. Ahora mismo Texas está produciendo más petróleo que
Iran", afirma el presidente de la consultora Lipow Oil Associates, Andy
Lipow, en declaraciones a Bloomberg. En cifras, supone que Texas
se adelantó en junio a lo 2,56 millones de barriles generados por Irán,
aunque aún se sitúa por detrás de Arabia Saudí, Iraq, Kuwait o
Venezuela.
Menor dependencia
Pero el boom del fracking no solo permite a EEUU avanzar puestos en el ranking
de productores de petróleo mundiales, sino que está acercando al país
norteamericano a la tan ansiada independencia energética.
De nuevo hay que remitirse a los datos facilitados por la AIE, que
indican que entre enero y mayo EEUU consiguió cubrir el 87% de sus
necesidades energéticas, una proporción no alcanzada desde mediados de
los años 80. Y en base a las previsiones del Departamento de Energía, la
producción doméstica de crudo alcanzará los 7,5 millones de barriles
diarios este año, para llegar a los 8,4 millones de barriles en 2014.
Como consecuencia, se espera que las importaciones de netas de crudo
caigan a 5,4 millones de barriles el próximo ejercicio, una cifra que
está lejos de los 12,5 millones que EEUU tenía que comprar al exterior
en 2005.
Pero pese al despegue de la producción de shale gas y shale oil,
las capacidades de la técnica de extracción conocida como fraking o
fractura hidráulica están lejos de tocar techo, según aseguran las
previsiones. Recientemente, la AIE emitía un informe
en el que aseguraba que hay reservas potenciales de gas no convencional
suficiente para abastecer el consumo energético en el mundo durante al
menos una década. Otro estudio, publicado por la Universidad de Harvard,
asegura que EEUU podría llegar en 2017 al primer puesto de productores
de petróleo mundiales, superando a Arabia Saudí, siempre que el precio
del crudo estadounidense se sitúe entre los 75 y los 85 dólares por
barril hasta 2015. Este importe sería el mínimo necesario para que la producción del petróleo ligero seacomercialmenteviableen las zonas donde su obtención es más difícil.
Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Energía y Clima durante la entrevista / Delmi Alvarez
Miguel Arias Cañete (Madrid, 1950) tuvo un arranque difícil en Bruselas. Para acceder al Ejecutivo comunitario, la Eurocámara lo sometió a un duro examen por sus lazos con la industria petrolera y otros aspectos controvertidos de su extenso currículo. Pasó el trago y hoy conduce la cartera de Energía y Clima, convertida en prioridad por la imperiosa necesidad de reducir la dependencia de Rusia.
Rodeado de papeles en su luminoso despacho de Bruselas, Cañete defiende
su gran proyecto, un plan de unión energética clave para España porque
desatasca las interconexiones con Francia. Y se muestra favorable —sin
esconder los riesgos— al fracking y a la energía nuclear.
Pregunta. Van varios intentos de unión energética,
siempre frustrados porque la energía es un elemento sensible para los
Estados. ¿Por qué ahora es diferente? Respuesta. Por dos razones. La energía europea tiene
costes muy superiores a los de EE UU o China: eso resta competitividad.
Simultáneamente, vivimos uno de los conflictos más importantes de los
últimos tiempos y el riesgo de depender en un porcentaje altísimo de
Rusia obliga a cambiar. P. ¿En qué dirección? R. Hace falta una reforma en profundidad e
interconexiones de infraestructuras para poder trasvasar energía de un
Estado a otro. Y hay que abordar el sistema de formación de precios en
las tarifas, reduciendo las distorsiones a la competencia. La Comisión
quiere que los precios regulados vayan desapareciendo. P. ¿Cuánto se puede reducir la dependencia de Rusia? R. Depende del éxito que tengan nuestras
alternativas. Aún así, hay que normalizar la relación energética con
Rusia, que seguirá siendo un gran proveedor. P. El conflicto ucranio, paradójicamente, despeja su trabajo. R. Ucrania es la ruta principal de gas ruso hacia
Europa: el conflicto pone en evidencia vulnerabilidades, para la
industria e incluso para calentar a los ciudadanos. P. ¿Corremos ese riesgo? R. Ya ocurrió una vez. La UE debe tener mecanismos
por si eso se repite: en 2006 no había planes de contingencia. Hay que
prever el peor de los escenarios. P. ¿Por qué cree que esta vez sí se harán las interconexiones? R. Estamos en otro contexto, por el conflicto con
Rusia y los elevados costes energéticos. Y tenemos mecanismos de
financiación, entre ellos el Plan Juncker. P. ¿Y si Francia no cumple? R. Hay un acuerdo político. Si Francia incumple, la
Comisión activará los instrumentos adecuados para garantizar los
compromisos porque se trata de un asunto de interés europeo. P. La UE destina 120.000 millones al año a subsidiar, entre otras cosas, energías contaminantes. R. Las renovables se llevan la parte del león. P. ¿Pero no es contradictorio seguir subvencionando el carbón después de insistir en las energías limpias y la eficiencia? R. Los apoyos al carbón están limitados, tienen
fecha de caducidad y trabajamos en desarrollar tecnologías para hacerlo
competitivo y cumplir objetivos medioambientales. El carbón permite
utilizar fuentes autóctonas, de las que la UE no está sobrada. P. ¿Cómo puede diseñarse una cesta energética en una
UE en la que Alemania solo quiere impulsar renovables y Francia
prácticamente solo energía nuclear? R. El mix es competencia de los Estados. La Comisión
intenta crear los incentivos adecuados: en renovables, que estén más
orientadas al mercado; en nuclear, garantizar la seguridad. En gas
buscamos abaratar costes con el gas natural licuado. P. ¿Y el fracking? R. La Comisión ha hecho recomendaciones para los
Estados y no excluimos dictar una normativa vinculante en la regulación
de esa tecnología. P. ¿Está a favor del fracking? R. Mi opinión personal es que en EE UU ha
revolucionado su economía. Ha permitido un crecimiento espectacular, ha
abaratado la energía, los ha hecho muy competitivos... el fracking ha
cambiado completamente su política energética. Europa estudia regularlo.
No descarte que pasemos a la fase normativa: establecer condiciones de
evaluación medioambiental para poder desarrollar el fracking. P. ¿Y sobre la energía nuclear? R. La UE tiene tecnología puntera. Después de
Fukushima han mejorado los estándares de seguridad. La energía nuclear
contribuye a diversificar las fuentes. P. ¿Opina lo mismo como comisario de Clima? R. No existe el riesgo cero. Pero el medio ambiente
es compatible con el progreso económico, siempre que se garantice la
seguridad, sin interferencias políticas. P. El Parlamento le considera más proindustria que verde. R. La Comisión Europea tiene objetivos de reducción
de emisiones del 40%, y también de reindustrialización del 20%. Hay que
compaginarlos. Pero diría que en este momento mis mayores críticos están
en la Comisión de Industria y en el Partido Popular Europeo. P. ¿Sus anteriores intereses en la industria energética le pueden ayudar a luchar contra algunos abusos o son un problema? R. Conocer el sector privado es fantástico para
tener responsabilidades políticas; se entienden mejor los dossieres. Y
cuando se establece una línea política, por supuesto con independencia,
eso se puede poner en valor. P. La política energética española parece consistir
en cargarlo casi todo a la factura del consumidor, incluido el proyecto
Castor. ¿Es eso coherente? R. Vamos a revisar la formación de precios, en
España y en toda de la UE. La factura de la luz tiene muchos elementos
añadidos que no responden al coste de producción. Cuando se apoya a
determinadas energías con la factura de la luz se distorsiona la
competenci
El presidente del Colegio de Geólogos, Luis Suárez, descarta absolutamente que el movimiento sísmico registrado este lunes en el centro de la península se pueda deber a los efectos del ‘fracking’ como insinúan algunos grupos activistas. Entre otros motivos, porque en España no se ha hecho ni un solo pozo de este tipo.
Momento en que un sismógrafo del Instituto Geográfico Nacional en Madrid recoge una réplica de un terremoto - Foto EFE
"No y absolutamente no". El presidente del Ilustre Colegio de Geólogos (ICOG), Luis Suárez, se muestra así de firme ante la posibilidad de que el terremoto de magnitud 5,2 registrado en Ossa de Montiel (Albacete) y que se ha sentido en el centro de la península tenga su origen en actividades humanas como la fractura hidráulica, más conocida como 'fracking'. "Eso es una falacia", explica a Next, "entre otras cosas porque en España no se ha hecho ningún pozo de ‘fracking’, no se ha ejecutado ni siquiera una exploración".
La profundidad y extensión del terremoto de hoy lo hacen difícilmente atribuible al fracking.
El presidente del ICOG asegura que quien hace estas afirmaciones está manipulando a la opinión pública de una manera absolutamente grosera, ya que "los pozos de ‘fracking’ se ven desde los satélites" y pide seriedad con estos temas. "Un ‘fracking’ produce sismicidad inducida que puede tener una magnitud como mucho de tres o tres y pico", insiste. "Cuando se llena un embalse, o cuando se produce geotermia, también hay una sismicidad muy baja, casi imperceptible, y aquí estamos ante un fenómeno natural".
El geólogo y divulgador Nahum Chazarra se muestra igual de seguro respecto a la improbabilidad de que el seísmo se deba a la actividad humana. “La profundidad de los terremotos por ‘fracking’ normalmente es muy somera”, recuerda, “no lo puedes hacer a 10 y 14 km, que es la profundidad que se atribuye a este seísmo, eso es algo impensable para el ‘fracking’. Por otro lado, el hecho de que se haya producido en una zona tan grande es un signo de que no se debe a fractura hidráulica. “Solamente en la literatura hay un caso de magnitud 5 disparado por el ‘fracking’, pero no fue por el ‘fracking’ sino porque e disparó una falla. Ha ocurrido en Oklahoma”, asegura.
No ha habido registros previos de microterremotos en la zona.
Por último, recuerda, “donde se está haciendo ‘fracking’ justamente hay muchos terremotos, si se estuviera haciendo habría mucha sismicidad en esa zona, pero no hay ningún registro de ese tipo en el IGN. Así que cabe pensar que las dos concesiones de ‘fracking’ que existen en esa zona están paradas totalmente”. Para Chazarra, ahora hay tanta presión ciudadana que se aprovecha cualquier cosa. “Yo estoy en contra del ‘fracking’ tal y como está legislado en España”, concluye, “pero no le puedes echar la culpa de algo que no tiene nada que ver”.
En cuanto a las características del terremoto, que se ha producido a las a las 17.16 h y se ha sentido durante varios segundos en Madrid, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia, Suárez asegura que no es uno de los grandes terremotos que se han producido en el registro histórico. "En comparación con los últimos 10 años es de magnitud pequeña", explica, "porque los destructivos tienen entre 6,5 y 7,5 y se han producido en las provincias de Málaga, Granada, Almería, en la zona de subducción de la placa Euroasiática y el mar del Alborán, seísmos que han producido miles de muertos".
La particularidad del seísmo de hoy, según el especialista, es que se ha producido a 180 km de Madrid y se ha sentido en casi toda la meseta. "Quizá lo ha notado más gente", asegura. “Lo más extraño es que se ha producido en una zona intraplacas, en la placa euroasiática, en una zona donde apenas hay registros previos de terremotos”, ha explicado Suárez previamente. Lo más probable, asegura, es el seísmo se haya producido en una falla de desgarre.
Da algo de vergüenza ajena que políticos y ecologistas aprovechen un terremoto para exigir que no se extraiga petróleo por medio de la técnica de fracturación hidráulica o fracking. Y da vergüenza ajena porque difícilmente ninguna práctica de extracción puede ser culpable de nada cuando aún no se ha empleado. Actualmente existen en España un total de cero pozos y en la zona cercana a Ossa de Montiel ni siquiera han comenzado los sondeos.
Pero el abuso político del terremoto tiene una razón: se ha impuesto en la opinión pública la idea de que el fracking provoca seísmos, lo cual es una verdad a medias. Porque siendo cierto que esta actividad puede provocar temblores, también lo es que son de una magnitud muy pequeña y que otras actividades humanas que normalmente no asociamos con la sismicidad también lo hacen y en magnitudes mayores; por ejemplo, la construcción de embalses, la minería o la energía geotérmica, a la que los ecologistas dan sus parabienes.
Hay que recordar que la escala en que se mide la magnitud de los terremotos es logarítmica. Esto significa que uno de 4.0 es diez veces mayor que uno de 3.0. Esto significa que, por ejemplo, el terremoto de esta semana (5,2) ha multiplicado por 125 la magnitud del mayor seísmo jamás registrado que haya provocado el fracking(3,8). Son seísmos tan pequeños que rara vez son perceptibles por los humanos.
Según un estudio de 2011, la presa de las Tres Gargantas habría provocado unos 3.000 terremotos, la mayoría imperceptibles, aunque uno de ellos alcanzó una magnitud de 4,1 y se produjo cuando las autoridades estaban intentando llenar el embalse a su máxima capacidad. En España, el embalse navarro de Itoiz provocó un terremoto de 4,6 cuando se llenaba. Un investigador norteamericano asegura que la minería del carbón fue responsable de un terremoto de una magnitud de 5,6 en Australia. No obstante, responsabilizar un terremoto concreto a una actividad humana concreta es una tarea difícil. Por ejemplo, el terremoto de Lorca de 2011, dependiendo de a qué estudio hagamos caso, fue debido a causas naturales o a la extracción de agua de los pozos subterráneos.
En cualquier caso, un estudio de la Universidad de Durham ha clasificado los mayores terremotos inducidos jamás por cada tipo de actividad humana de riesgo. Esta clasificación estaría liderada por el llenado de embalses (7,9), agotamiento de yacimiento de petróleo y gas (7,3), minería (5,6), eliminación subterránea de desechos (5,3), inyección de agua en yacimientos de petróleo (5,1), generación de energía geotérmica (4,6), fracturación hidráulica de gas de esquisto o fracking (3,8) y pozos de exploración (3,1).
Los dos principales estudios realizados sobre la sismicidad inducida por el fracking han estudiado dos zonas de Estados Unidos, algo lógico dado que es en ese país donde se concentra esta actividad. El primero de ellos,publicado en Scienceel año pasado, investigó el aumento de microseísmos en Oklahoma, concluyendo que la inyección de agua mezclada con arena y productos químicos con objetivo de romper la roca y liberar los hidrocarburos era responsable. No obstante, también concluyó que esta situación era la excepción: sólo 4 de los 10.000 pozos del estado presentaba este problema.
El segundo estudio, publicado en enero en el Bulletin of the Seismological Society of America, analizó una serie de microseísmos sucedidos en Ohio en 2014, el mayor de los cuales alcanzó una magnitud de 3.0, y concluyó que la inyección de agua había activado una falla que no se conocía previamente. Pero los autores del estudio también indicaron que se trata de un caso aislado y en parte debido a la mala suerte, y que su estudio no apoyaba la idea de que había que prohibir la fracturación hidráulica. Bastaría apartarse media milla de cualquier falla para que el riesgo de producir estos microseísmos desaparezca.
En resumen, aunque sea cierto que el fracking puede provocar seísmos muy pequeños, sólo sucede cuando se lleva a cabo a menos de un kilómetro de distancia de una falla y, de hecho, los casos registrados se han debido a fallas cuya existencia se desconocía hasta entonces. Al igual que sucediera con las prospecciones en Canarias, el alarmismo parece más justificado por razones ideológicas que por motivos reales.