http://www.libremercado.com/2015-06-19/el-fracking-en-eeuu-resiste-la-guerra-de-precios-a-golpe-de-eficiencia-1276550624/ La agresiva
"guerra de precios" desatada desde 2014 en el mercado del petróleo fue
interpretada por numerosos analistas como el principio del final del fracking. Estas voces argumentaban que los productores de Estados Unidos no serían capaces de competir con países como Arabia Saudí a lo largo de un periodo prolongado.
Sin embargo, el paso del tiempo parece haberle dado la razón a
quienes confiaban en la capacidad de resistencia de aquellos pozos en
los que la técnica de la fracturación hidráulica ha disparado la
producción de petróleo en los últimos años.
Menos pozos, más productividad
Cierto es que el número de explotaciones activas ha experimentado una
caída significativa desde que se desató la "guerra de precios"; sin
embargo, la producción no se ha resentido y ha seguido creciendo
intensamente.
En concreto, aunque el número de pozos activos ha bajado de 1.600 a 600 en poco más de un año, el número de barriles producidos cada día ha pasado de 6 millones a comienzos de 2013 a 9 millones a mediados de 2015.
La apuesta de los países de la OPEP, con Arabia Saudí a la cabeza,
pasaba por mantener su ritmo de producción, bajo el convencimiento de
que EEUU no podría adaptarse a un escenario de precios bajos en el
crudo.
Los saudís partían de que un precio de 80 dólares por barril sería
suficiente para romper la resistencia de los productores
estadounidenses. Sin embargo, el ajuste ha sido mucho mayor de lo que
anticipaba el bloque de la OPEP.
Por ejemplo, el coste de extracción de cada pozo se ha reducido de forma acelerada, pasando en apenas un año de 4,5 a 3,5 millones de dólares,
tal y como revelan las cifras de Statoil. Este tipo de dinámicas hace
que el "fracking" estadounidense sea capaz de aguantar en niveles de 60 o
50 dólares por barril.
Cuando una localidad de Texas, en
Estados Unidos, votó a favor de prohibir la fracturación hidráulica
(fracking) en sus límites urbanos, el hecho causó controversia en el
estado petrolero.
Pero la respuesta de la cámara legislativa del
estado y de las empresas de energía que operan en el territorio ha hecho
que los residentes de Denton se planteen hasta qué punto se respeta su
voluntad.
EE.UU. podría lograr la autosuficiencia
energética en 2035 gracias al fracking, según la Agencia Internacional
de Energía.
La fracturación hidráulica se reanudó en la zona y de nuevo empezaron las protestas.
Hace meses, Denton se convirtió en la primera ciudad de Texas que prohibía el fracking en sus límites urbanos.
El
fracking es un método de extracción de gas o petróleo de esquisto, un
tipo de hidrocarburo no convencional que está atrapado en capas de roca,
a gran profundidad.
Luego de perforar hasta alcanzar la roca de
esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con
aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar el gas
metano.
Cuando el gas comienza a fluir de regreso lo hace con parte del fluido inyectado a alta presión.
Esta técnica ha sido responsable sido del boom de producción
energética que se ha dado en los últimos años en Estados Unidos, aunque
también es objeto de grandes protestas por parte de grupos
medioambientales. Lea también: Qué es el fracking y por qué genera tantas protestas
Pozos demasiado cercanos
Si
bien esta zona de Texas está acostumbrada al petróleo y a su
explotación, la lucha contra el fracking fue impulsada por la proximidad
de los pozos a las áreas residenciales.
"Hay casi 300 pozos en
los límites de la ciudad de Denton, pero este vecindario está atrapado
entre dos zonas de pozos de gas", explica Adam Briggle, residente de
Denton y profesor de estudios medioambientales en la Universidad del
Norte de Texas.
"Cuando vimos lo cerca de las casas que estaban
perforando, nos dimos cuenta de que teníamos que cuidarnos los unos a
los otros", agrega.
Adam Briggle formó parte de la iniciativa de algunos residentes de Denton para prohibir el fracking.
Los activistas decidieron
recurrir a las urnas. Recogieron las suficientes firmas para que se
votara sobre el veto al fracking en la ciudad y desafiaron a grandes y
poderosas empresas energéticas de Texas.
"Nos atacaron como
pudieron, pero cuanto más se esforzaron en convertir esto en una lucha
política, más se volvió contra ellos", relata Briggle.
En
noviembre del año pasado, Denton votó claramente a favor de la
prohibición del fracking y la perforación se frenó de inmediato.
"Lo sentimos como una reivindicación, como una señal de que la democracia de base todavía funciona en este país", añade Briggle.
Demanda inmediata
No todo el mundo pensó lo mismo.
Al día siguiente, se presentaron dos demandas en Austin, la capital del estado.
"Lo
que estaba en juego eran los derechos de esas familias, los
propietarios mineros, a quienes se les estaba negando acceso a su
propiedad, algo que está protegido por la constitución de Estados
Unidos", señala Todd Staples, presidente de la Asociación Texana del Gas
y el Petróleo.
Todd Staples sostiene que Denton se excedió al vetar el fracking totalmente.
"Nuestros técnicos estaban
dispuestos a cooperar para encontrar soluciones, pero el camino que tomó
Denton era insostenible", considera.
Staples fue uno de los que
hizo presión no sólo para revocar el veto en Denton, sino también para
asegurar que una prohibición de este tipo no se dé nunca más en ningún
lugar en Texas.
Y obtuvo lo que quería.
El pasado mayo, el estado aprobó una ley que, en esencia, prohíbe los vetos al fracking.
Lea también: 7 temores sobre el fracking: ¿ciencia o ficción?
Una revolución energética
Sin duda la fracturación hidráulica ha revolucionado la industria energética en esta zona.
Pero
persisten algunas preguntas sobre el impacto medioambiental y la
molestia que suponen los pozos de perforación cerca de áreas
residenciales. Eso es lo que llevó a los residentes de Denton a
movilizarse.
En una zona de pozos en una colina justo a las afueras, se ha colocado una barricada alta.
Sólo días después de que fuera revocado el veto, camiones y maquinaria pesada estaban de vuelta en el lugar.
En
nuestras conversaciones con los residentes quedó claro que no se oponen
al fracking en sí, sino a cómo se hace en esta localidad.
"No
estoy totalmente en contra del fracking. Simplemente creo que deberían
tener más consideración y tener más en cuenta a las personas que ya
estaban allí antes", indica una mujer que no quiso dar su nombre pero
que es una de las vecinas más cercanas al lugar de perforación.
Decepción con las autoridades
También
hay una sensación generalizada de que tanto las empresas energéticas
como los políticos que apoyaron el fracking se comportaron de manera
arrogante.
"La gente nos intentó etiquetar como locos
medioambientalistas", lamenta Dwight Jillik, que vive cerca de una zona
de fracking con su esposa y sus dos hijos.
"Pero el tema movilizó a la comunidad de una forma que no tiene nada que ver con ideas de izquierdas, derechas o moderadas".
Dwight Jillik opina que el tema es personal, no politico.
Jillik dice que a las empresas simplemente "les importaba un comino".
"Nadie nos devolvió las llamadas ni contestó nuestras cartas donde expusimos nuestras inquietudes sobre el fracking".
Texas
es un estado que tiene la fama de respaldar el control local. Muchos
residentes de Denton están enfadados por ver que, pese a su voto, se
reanudó la fracturación hidráulica.
Staples alega que el voto para prohibir el fracking en Denton estuvo basado en visiones alarmistas.
"Los
que se oponen a la industria del petróleo y el gas dijeron que la
calidad del agua se ve afectada así como la calidad del aire y dieron
información errónea sobre lo que estaba pasando", asegura.
Para
muchos de aquellos que estaban motivados por inquietudes
medioambientales, como Adam Briggle, el desarrollo de los
acontecimientos no hizo más que añadir más fuego a su ira.
Perforadoras tradicionales y de fracking son un paisaje común en algunas zonas de Texas.
"Creo que lo más importante
ahora no es cuáles son las reglas sino quién las establece", subraya
Briggle, quien añade que la nueva ley les quita poder a las comunidades
de Texas.
Poco después de nuestra conversación con él, Adam Briggle fue detenido por bloquear la entrada a un lugar de fracking.
Ahora
ya está en libertad, pero dice que es difícil divisar qué caminos les
quedan a él y a quienes no quieren el fracking cerca de sus casas.